Logo

Ataques de pánico, desactiva la alarma

Un ataque de pánico es el grito de un sistema nervioso que ha perdido la brújula, una tormenta de miedo que el cuerpo desata cuando el peligro se siente inminente aunque no sea visible. Es nuestra alarma interna que, buscando protegernos, nos deja náufragos de nuestra propia respiración. En La Reposada aprenderemos que este caos tiene un sentido biológico y que, con ternura, es posible guiar al cuerpo de vuelta a la orilla del presente.

¿Qué es un ataque de pánico?

Un ataque de pánico es un episodio abrupto de miedo extremo que provoca reacciones intensas, a pesar de que no existe un peligro real. Estos episodios suelen aparecer de forma inesperada y pueden durar desde unos pocos segundos hasta varios minutos. Aunque no son mortales, resultan aterradores. En algunos casos, el miedo puede ser tan abrumador que la persona llega a pensar que está sufriendo un ataque al corazón u otra emergencia de salud.

¿Qué desencadena un ataque de pánico?

Cualquiera puede experimentar uno o dos ataques de pánico en su vida, provocados por diversas causas, entre ellas:

  • Un evento trágico
  • Estrés laboral
  • Fobias o miedos específicos
  • Hablar en público o situaciones sociales
  • Conducir
  • Abstinencia de drogas, alcohol o el móvil
  • Recuerdos traumáticos
  • Enfermedades crónicas
  • Trastornos de ansiedad o pánico preexistentes

Diferencias entre un ataque de pánico y la ansiedad

Aunque están relacionados, no son lo mismo. Un ataque de pánico es un evento repentino y concentrado con un miedo intenso y síntomas físicos notorios.

La ansiedad, por otro lado, es una emoción más general y prolongada, caracterizada por sentimientos de tensión, preocupación o aprensión. Puede surgir al anticipar un evento estresante, por el miedo a lo desconocido o junto con otros problemas como la depresión o la soledad. La ansiedad es muy común; de hecho, solo en España se diagnostican más de 3 millones de casos de trastornos de ansiedad cada año.

La ansiedad puede desencadenar un ataque de pánico, aunque no siempre es la causa. Por ejemplo, la ansiedad ante un evento social importante puede escalar y convertirse en un ataque de pánico. Sin embargo, muchos ataques de pánico ocurren sin una causa obvia, pareciendo surgir de la nada.

Síntomas de un ataque de pánico

Durante un ataque de pánico, es común experimentar uno o más de los siguientes síntomas:

  • Aceleración del ritmo cardíaco
  • Sensación de perder el control
  • Miedo a sufrir un ataque al corazón o a morir
  • Sudoración y temblores
  • Opresión en la garganta
  • Falta de aliento
  • Boca seca
  • Escalofríos o sofocos
  • Malestar estomacal
  • Dolor en el pecho o la garganta
  • Mareos
  • Entumecimiento u hormigueo
  • Sentimiento de desconexión de la realidad
  • Sensación de agotamiento posterior

¿Por qué las personas con trauma sufren ataques de pánico?

Una causa común de los ataques de pánico en personas con antecedentes de trauma son los síntomas del estrés postraumático. Esto es especialmente cierto para los sobrevivientes del trauma infantil, ya que el trauma ocurrió en una etapa crucial del desarrollo cerebral. Incluso después de que el suceso traumático termine, su sistema límbico (la parte del cerebro que regula las emociones) puede permanecer en un estado de hiperalerta, buscando constantemente señales de peligro. Con el cerebro ya en este estado de estrés elevado, los sobrevivientes son más propensos a sufrir ataques de pánico y les resulta más difícil controlarlos.

¿Un ataque de pánico significa que fui "detonado"?

A veces, sí. Cuando el cerebro está en un estado de hipervigilancia, puede reaccionar a algo que percibe como una amenaza, aunque en realidad sea solo un recordatorio de un peligro pasado. A estos recordatorios los llamamos detonantes, y pueden ser cualquier cosa: una canción, un olor, una cara o incluso un objeto.

Aunque parezcan insignificantes, estos detonantes están lo suficientemente conectados con el trauma pasado como para que el cerebro hiperactivo los perciba. El sistema límbico activa las alarmas, creyendo que estás en peligro. Por ejemplo, ver un diseño de cortina que te recuerde a una habitación de la infancia donde sufriste puede hacer que tu cerebro confunda el pasado con el presente y genere una respuesta de pánico.

Dado que la amenaza parece real, tu cuerpo puede reaccionar de varias maneras: un flashback, desorientación, dolor físico o disociación (sentirte desconectado de la realidad). Y en muchos casos, puedes sufrir un ataque de pánico, sintiendo un miedo intenso y la certeza de que el peligro es inminente.

¿Son los ataques de pánico mortales?

No, el ataque de pánico en sí no es mortal, por más aterrador que se sienta en el momento. Sin embargo, sí puede afectar tu vida y tu salud en general.

El miedo a que ocurra el próximo ataque puede llevar a los sobrevivientes a vivir en un estado de ansiedad constante. Dado que su cerebro ya está en estado de alerta máxima debido al trauma, esta capa adicional de temor puede provocar un mayor estrés tóxico y agotamiento. Un nivel tan alto de ansiedad afecta seriamente la salud física y emocional.

Este miedo también puede alterar las rutinas diarias. Los sobrevivientes pueden evitar ciertos lugares, eventos o conversaciones que consideren difíciles o que puedan ser detonantes de otro ataque. Esto puede llevar a un aislamiento significativo, lo cual, aunque a veces se siente como una protección, no favorece el proceso de sanación.

Cómo manejar los ataques de pánico

Los ataques de pánico son muy aterradores, pero hay formas de controlarlos y, con el tiempo, eliminarlos. Si los experimentas de manera recurrente, es fundamental que busques la ayuda de un profesional de la salud mental.

Además del tratamiento, también hay estrategias y herramientas que puedes practicar por tu cuenta o con mi acompañamiento para rebajar la frecuencia. Al hacerlo, es crucial recordar que estás trabajando con tu cuerpo, no en su contra. Puede ser difícil creer esto, especialmente cuando te sientes frustrado o traicionado por la forma en que tu cuerpo reacciona. Sin embargo, tu cerebro y tu cuerpo están haciendo todo lo posible para protegerte.

Al practicar estas técnicas, te animo a hacerlo con reconocimiento hacia el dolor que has soportado, y con paciencia, amabilidad y compasión hacia tu cuerpo y la forma en que te ha ayudado a sobrevivir.

Recursos para manejar los ataques de pánico

Escríbeme y te enviaré tres recomendaciones de mi método. Cada una de estas herramientas puede ser efectiva para ayudarte a gestionar los ataques de pánico que estás experimentando.

Masaje Ayurveda

Masaje ayurveda, el contacto sagrado.

Una técnica ancestral para el equilibrio integral. 

Arteterapia-escritura-terapeutica

Arteterapia y escritura, habitar el lienzo y el papel

El poder de la creatividad para el autoconocimiento

Terapia con Sueños

Terapia con sueños, una fuente inagotable de sabiduría

Un puente entre nuestro mundo consciente y el vasto universo de nuestro ser interior

Danza Movimiento Terapia

Danza Movimiento Terapia, habitando nuestro ser.

El camino para recuperar la conexión profunda y vital con nuestro cuerpo, que a menudo perdemos en un mundo enfocado en la mente.

Sonoterapia

Sonoterapia, calibra tu frecuencia.

Las frecuencias relajantes equilibran tu cuerpo y tu mente. 

Terapia Gestalt

¿Qué es la Gestlat?

Facilita la toma de conciencia en el presente, dando voz a tus emociones, para entender y procesar tu malestar con responsabilidad. 

Masaje Acuático - Watsu

Masaje acuático, regresar al origen

El agua y el útero materno

Estrés y estrés postraumático, de la alerta a la calma

Habitando el cuerpo para sanar la memoria del trauma.

Duelo, honrar el vacío

Dejar espacio en tu cuerpo para sentir la pérdida en calma. 

Vergüenza, suavizar la mirada interna

Transformando el juicio en autocompasión

Relación difícil con el cuerpo, del conflicto a la escucha

Hacer las paces con tu hogar dejándote sentir

Problemas de comunicación, despejar el camino a tu voz

Sentir el cuerpo en silencio para escuchar tu voz

Detonantes, el cuerpo tiene memoria

Identifica las señales que activan tu alerta para volver a un lugar seguro

Tristeza profunda, aligerar el peso de la existencia

La tristeza nos pide parar, escuchar y simplemente estar

Trastornos del sueño, hacer de la noche tu hogar

El cuerpo que suelta, la mente que duerme: regulando tu sistema nervioso para recuperar la paz

Comportamientos malsanos, más allá de la culpa

Cuando el síntoma es un grito, escuchamos la necesidad profunda detrás de cada comportamiento impulsivo

Relaciones complejas, el vínculo como espejo

El arte de la cercanía desde la ternura y la presencia

Problemas de intimidad sexual, el anhelo de contacto

La verdadera intimidad comienza por sentirnos a salvo en nuestra propia piel

Entumecimiento emocional, bajar el volumen de la vida

El silencio no es ausencia de emoción, sino una pausa necesaria para nuestro sistema nervioso. 

Dolor físico, cuando el cuerpo habla

practicar la calma para aliviar la tensión que sostiene tu dolor

Flashbacks, el pasado que insiste

Navegar las tormentas de la memoria, anclando la presencia y la calma en el ahora

Soledad, el vacío fértil

Abre un diálogo con tu esencia

Disociación, el desdoblamiento del alma

Hacer del cuerpo un hogar, para hacer regresar a nuestras partes del exilio

El pánico se disuelve cuando dejas de transitarlo a solas 

¿Hablamos?