El duelo no es solo por la muerte
Aunque a menudo asociamos el duelo con la muerte de un ser querido, este proceso se desencadena por muchas otras pérdidas en la vida. Puedes sentir duelo por:
- El final de una relación de pareja o una amistad importante.
- La pérdida de un trabajo o un sueño que no se cumplió.
- Cambios en tu salud o en tu cuerpo.
- La pérdida de la seguridad o la inocencia.
- Dejar tu hogar o mudarte a una nueva ciudad.
¿Cómo se siente el duelo?
El duelo es una experiencia muy personal y puede manifestarse de manera diferente en cada persona. Los "sentimientos" del duelo no siempre siguen un orden fijo, y es normal sentirlos de forma intermitente, o que unos se sientan más intensos que otros. Es posible que experimentes uno o más de los siguientes síntomas:
- Síntomas emocionales: Tristeza profunda, rabia, culpa, ansiedad, sensación de vacío o entumecimiento.
- Síntomas físicos: Fatiga, problemas para dormir o comer, dolor en el pecho, dolores de cabeza o malestar estomacal.
- Síntomas cognitivos: Dificultad para concentrarte, olvidos, incredulidad sobre la pérdida o pensamientos intrusivos.
- Síntomas conductuales: Aislarte de los demás, llorar con frecuencia, o perder el interés en actividades que solías disfrutar.
El duelo es más complejo cuando hay un trauma
- Para las personas que han sufrido un trauma, el duelo puede ser especialmente difícil y complejo. No solo están de luto por las pérdidas recientes, sino que también pueden estar lidiando con el duelo por lo que el trauma les quitó: la pérdida de la infancia, la seguridad, la confianza o la inocencia…
- Una nueva pérdida puede actuar como un detonante, reactivando las emociones no procesadas del trauma. El duelo puede sentirse más intenso, confuso o abrumador porque se mezcla con viejas heridas. Además, la pérdida de un ser querido puede ser particularmente dolorosa si esa persona era una fuente de seguridad, dejando a los sobrevivientes con un sentimiento de vulnerabilidad que recuerda al pasado.