¿Qué es la vergüenza?
Es una emoción universal, todos la experimentamos. Sin embargo, algunas personas la sentimos de forma más intensa y frecuente, al punto de que afecta la visión de nosotros mismos y de nuestro entorno. Esto es particularmente común en personas que hemos vivido un trauma, ya que podemos sentir culpa de sobreviviente, desmoronarnos internamente o creer que de alguna manera merecíamos lo que nos pasó. Estas creencias pueden hacernos sentir que el trauma fue nuestra culpa.
¿Cómo sientes la vergüenza?
Aunque la vergüenza es una emoción mental, sus efectos a menudo se sienten en el cuerpo. A veces, la primera señal de que la estamos experimentando es una reacción física. Estas manifestaciones corporales pueden variar mucho de una persona a otra, y también dependen del tipo de pensamiento que nos causa la vergüenza.
Algunas de las sensaciones físicas más comunes incluyen:
- Náuseas o malestar estomacal
- Enrojecimiento facial
- Sudoración
- Temblores
- Tensión muscular
- Pánico
- Falta de aire
Al aprender a reconocer cómo la vergüenza afecta a tu cuerpo —por ejemplo, si sientes la mandíbula tensa o dolor de estómago— te resultará más sencillo identificar lo que estás sintiendo internamente.
¿Qué dice la voz de la vergüenza?
La vergüenza a menudo se manifiesta a través de una voz interna que refuerza nuestras creencias negativas. Esta "voz de la vergüenza" nos dice cosas como:
- No soy suficiente.
- No merezco amor ni amistad.
- Debería ser más... / Debería ser menos...
- No importo.
- No hago nada bien.
- Soy un inútil / Me siento impotente.
Para las personas con trauma infantil, estos pensamientos son parte de nuestro diálogo interno por años, incluso décadas. Por eso, pueden resurgir fácilmente ante situaciones comunes, como cometer un error, sentir rechazo, o leer algo en redes sociales.