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Vergüenza, suavizar la mirada interna

La vergüenza es una creencia negativa sobre uno mismo, una idea que nos formamos acerca de que no somos lo suficientemente buenos. Puede ser algo simple, como pensar que no somos capaces de hacer algo bien, o algo mucho más profundo, como sentir que somos personas horribles y que no merecemos apoyo. Aunque estas ideas se sienten muy reales, es crucial recordar que no son la verdad.

¿Qué es la vergüenza?

Es una emoción universal, todos la experimentamos. Sin embargo, algunas personas la sentimos de forma más intensa y frecuente, al punto de que afecta la visión de nosotros mismos y de nuestro entorno. Esto es particularmente común en personas que hemos vivido un trauma, ya que podemos sentir culpa de sobreviviente, desmoronarnos internamente o creer que de alguna manera merecíamos lo que nos pasó. Estas creencias pueden hacernos sentir que el trauma fue nuestra culpa.

¿Cómo sientes la vergüenza?

Aunque la vergüenza es una emoción mental, sus efectos a menudo se sienten en el cuerpo. A veces, la primera señal de que la estamos experimentando es una reacción física. Estas manifestaciones corporales pueden variar mucho de una persona a otra, y también dependen del tipo de pensamiento que nos causa la vergüenza.

Algunas de las sensaciones físicas más comunes incluyen:

  • Náuseas o malestar estomacal
  • Enrojecimiento facial
  • Sudoración
  • Temblores
  • Tensión muscular
  • Pánico
  • Falta de aire

Al aprender a reconocer cómo la vergüenza afecta a tu cuerpo —por ejemplo, si sientes la mandíbula tensa o dolor de estómago— te resultará más sencillo identificar lo que estás sintiendo internamente.

¿Qué dice la voz de la vergüenza?

La vergüenza a menudo se manifiesta a través de una voz interna que refuerza nuestras creencias negativas. Esta "voz de la vergüenza" nos dice cosas como:

  • No soy suficiente.
  • No merezco amor ni amistad.
  • Debería ser más... / Debería ser menos...
  • No importo.
  • No hago nada bien.
  • Soy un inútil / Me siento impotente.

Para las personas con trauma infantil, estos pensamientos son parte de nuestro diálogo interno por años, incluso décadas. Por eso, pueden resurgir fácilmente ante situaciones comunes, como cometer un error, sentir rechazo, o leer algo en redes sociales.

¿Cómo gestionar la vergüenza?

Es importante entender que la vergüenza no sólo afecta a los pensamientos. Para muchos, es un efecto a largo plazo que influye profundamente en nuestro comportamiento, la forma en que enfrentamos la vida, y cómo construimos relaciones. Al comprender mejor la vergüenza, te será más fácil ver cómo te afecta y qué pasos puedes dar para enfrentarla o reducir su impacto. Aunque pueda parecer una tarea enorme, puedes comenzar por analizar cómo la vergüenza afecta lo que crees de ti misma.

Una excelente manera de empezar a transformar estas creencias es identificar cuáles son las que más influyen en tus decisiones diarias. Una vez que las reconoces, puedes usar el reconocimiento para desafiarlas y empezar a cambiarlas. Aunque las creencias arraigadas en la vergüenza pueden sentirse muy reales y poderosas, es posible modificarlas con tiempo, práctica y autocompasión.

Herramientas para enfrentar la vergüenza

Escríbeme y te enviaré tres recursos efectivos de mi método Reposact. Cada uno te ofrece una forma práctica de trabajar la vergüenza que puedas estar sintiendo.

Masaje Ayurveda

Masaje ayurveda, el contacto sagrado.

Una técnica ancestral para el equilibrio integral. 

Arteterapia-escritura-terapeutica

Arteterapia y escritura, habitar el lienzo y el papel

El poder de la creatividad para el autoconocimiento

Terapia con Sueños

Terapia con sueños, una fuente inagotable de sabiduría

Un puente entre nuestro mundo consciente y el vasto universo de nuestro ser interior

Danza Movimiento Terapia

Danza Movimiento Terapia, habitando nuestro ser.

El camino para recuperar la conexión profunda y vital con nuestro cuerpo, que a menudo perdemos en un mundo enfocado en la mente.

Sonoterapia

Sonoterapia, calibra tu frecuencia.

Las frecuencias relajantes equilibran tu cuerpo y tu mente. 

Terapia Gestalt

¿Qué es la Gestlat?

Facilita la toma de conciencia en el presente, dando voz a tus emociones, para entender y procesar tu malestar con responsabilidad. 

Masaje Acuático - Watsu

Masaje acuático, regresar al origen

El agua y el útero materno

Estrés y estrés postraumático, de la alerta a la calma

Habitando el cuerpo para sanar la memoria del trauma.

Duelo, honrar el vacío

Dejar espacio en tu cuerpo para sentir la pérdida en calma. 

Relación difícil con el cuerpo, del conflicto a la escucha

Hacer las paces con tu hogar dejándote sentir

Problemas de comunicación, despejar el camino a tu voz

Sentir el cuerpo en silencio para escuchar tu voz

Ataques de pánico, desactiva la alarma

Del miedo a la quietud, la corregulación para transitar la intensidad.

Detonantes, el cuerpo tiene memoria

Identifica las señales que activan tu alerta para volver a un lugar seguro

Tristeza profunda, aligerar el peso de la existencia

La tristeza nos pide parar, escuchar y simplemente estar

Trastornos del sueño, hacer de la noche tu hogar

El cuerpo que suelta, la mente que duerme: regulando tu sistema nervioso para recuperar la paz

Comportamientos malsanos, más allá de la culpa

Cuando el síntoma es un grito, escuchamos la necesidad profunda detrás de cada comportamiento impulsivo

Relaciones complejas, el vínculo como espejo

El arte de la cercanía desde la ternura y la presencia

Problemas de intimidad sexual, el anhelo de contacto

La verdadera intimidad comienza por sentirnos a salvo en nuestra propia piel

Entumecimiento emocional, bajar el volumen de la vida

El silencio no es ausencia de emoción, sino una pausa necesaria para nuestro sistema nervioso. 

Dolor físico, cuando el cuerpo habla

practicar la calma para aliviar la tensión que sostiene tu dolor

Flashbacks, el pasado que insiste

Navegar las tormentas de la memoria, anclando la presencia y la calma en el ahora

Soledad, el vacío fértil

Abre un diálogo con tu esencia

Disociación, el desdoblamiento del alma

Hacer del cuerpo un hogar, para hacer regresar a nuestras partes del exilio

No tienes que esconderte más. 

Te acompaño a habitar tu historia con ternura