¿Qué es el dolor físico crónico?
El dolor físico crónico se define como un dolor que es recurrente o persistente durante más de tres meses. Aunque el estudio del dolor es muy complejo, entendemos que, ya sea que se sienta en todo el cuerpo o en áreas específicas, puede ser muy perturbador para el funcionamiento diario y a menudo está ligado a sentimientos de tristeza y depresión.
El vínculo entre el dolor físico y el trauma infantil
Cada vez más estudios demuestran una conexión entre el trauma de la infancia y las enfermedades físicas y mentales en la edad adulta. De forma lamentable, hay una mayor prevalencia de dolor físico en las personas con trauma infantil en comparación con otros tipos de trauma.
Algunos de los problemas de dolor crónico más comunes en sobrevivientes son:
- Artritis de inicio en la edad adulta
- Fibromialgia
- Fatiga crónica
- Problemas digestivos o circulatorios
- Dolores musculares y óseos
Es muy probable que el dolor físico que experimentas esté conectado de alguna manera con el trauma de tu infancia o adolescencia. Sabemos que los traumas, especialmente en la niñez, tienen un gran impacto en el cerebro y el sistema límbico. Durante tus experiencias, tu cerebro entró en un ciclo de respuesta al estrés, liberando hormonas para proteger tu cuerpo.
En el caso del trauma infantil o adolescente, a menudo es imposible luchar o huir. Por eso, el cuerpo desarrolla otras formas de responder, como disociarse del presente o paralizarse hasta que la amenaza pasa. Mientras tanto, el estrés que inundó el cuerpo, bombeando adrenalina, nunca se libera.
Muchas de las respuestas de afrontamiento que el cerebro adoptó durante el trauma pueden perdurar hasta la adultez. Aunque fueron útiles para protegerte, pueden estar interfiriendo con tu bienestar actual. El estrés no resuelto del trauma puede causar cambios a largo plazo en tu cerebro y tu cuerpo.
¿Significa que mi dolor no es real si está ligado a mi trauma?
No. El dolor físico que experimentas es completamente válido y real. Para explicarlo de forma simple, la respuesta al estrés de tu cuerpo ante el trauma puede haber creado cambios en tu cerebro en desarrollo, especialmente si el estrés fue elevado y prolongado, sin el apoyo de un adulto de confianza.
Estos cambios pueden afectar la manera en que tu cerebro percibe el dolor y, junto con factores genéticos, pueden aumentar la respuesta inflamatoria de tu cuerpo. Como explica el Dr. Bessel van der Kolk en su libro El cuerpo lleva la cuenta.