¿Puede el trauma causar soledad?
El trauma infantil puede dejar heridas emocionales profundas que persisten en la adultez, como la traición, el autodesprecio y la depresión. Estas secuelas dificultan la conexión con otras personas y la formación de relaciones significativas.
Para muchos sobrevivientes, el trauma vino de alguien conocido, alguien que debía protegerlos. Esto añade un sentimiento de traición profunda al trauma físico, que puede intensificarse si la respuesta de la familia o del sistema judicial no fue solidaria.
Debido a que el trauma ocurrió mientras el cerebro se desarrollaba, los sobrevivientes también pueden experimentar un entumecimiento emocional. El cerebro puede haber aprendido que “confiar es peligroso” y que “la conexión lleva al dolor”. Como resultado, busca evitar el abandono y la traición en el futuro. Esto puede manifestarse de diversas maneras: algunos se vuelven emocionalmente distantes, otros se aferran a relaciones perjudiciales o, en muchos casos, evitan las relaciones por completo.
Como dice Anna Runkle:
“Ser capaz de amar pero no poder sostener una relación normal de afecto es un precio devastador a pagar por lo que ha sucedido. Pero la buena noticia es que podemos progresar en esta área si actuamos intencionalmente al respecto.”
Cómo se manifiesta la soledad
El concepto de "tiempo a solas" es a menudo visto como algo positivo, un momento para recargar energías o ser productivo. Sin embargo, la soledad que experimentan los sobrevivientes es diferente. Para ellos, estar solos no es un momento de satisfacción, sino un estado de aislamiento doloroso.
Ejemplos:
- Georgina: evita los eventos familiares para no ver a su abusador, pero en el fondo extraña a su familia.
- Beatriz: es tímida y callada, deseando hacer amigos, pero sin saber cómo, ya que le cuesta confiar en los demás.
- Bruno: tiene muchas citas, pero no puede nombrar a nadie en quien confiar en una crisis, pues las conexiones profundas parecen no existir en su vida.
- Elena: siente una ansiedad extrema ante eventos sociales y prefiere quedarse en casa porque estar sola es más fácil y menos agotador.
- Tania: teme que su pareja la deje, pues se pregunta quién querría estar con alguien que arremete sin control cuando se siente frustrada.
- Sonia:, a pesar del gran progreso que ha hecho en terapia, desearía tener a alguien además de su terapeuta con quien compartir sus sentimientos más íntimos.
Esta soledad tiene un doble costo para la persona: no solo se lucha con las heridas del pasado, sino que también se privan de la alegría y la fuerza que provienen de la conexión humana.
¿Vale la pena conectar?
Puede que te preguntes si vale la pena el esfuerzo de buscar nuevas relaciones. Es común pensar que es más fácil sanar en aislamiento, pero la verdad es que la sanación completa no puede ocurrir en soledad. Alejarse de las relaciones fue un mecanismo de supervivencia importante, pero la recuperación total implica permitir que otros entren en tu vida y demostrar que no violarán tu confianza.
Conectar con otros trae múltiples beneficios:
- Apoyo para sanar: El apoyo social puede aliviar los efectos emocionales del trauma.
- Mejor calidad de vida: Un mayor apoyo social se asocia con una vida más larga y una mejor calidad de vida.
- Nuevas perspectivas: Escuchar las historias de otros puede darte nuevas formas de ver tu propia experiencia.
- Validación y autoestima: Recibir validación de otros ayuda a aumentar tu autoestima.
- Ayudar a otros: La oportunidad de amar y apoyar a otros en su proceso de sanación puede ser una forma de sanar tú misma.